VZ LLORET · El edificio se entrega, no solo se desaloja

Equipo de vaciado para hoteles en reforma, ocio, restauración, naves y locales de la Selva marítima, con inventario por lotes, entrega a gestor autorizado y acta firmada al cerrar.

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Equipo de trabajadores en una nave

VZ LLORET nació de una constatación bastante sencilla sobre este oficio: todo el sector vende lo mismo. Presupuesto sin coste ni compromiso, rapidez, gestión de residuos y una foto del inmueble despejado.

Nadie vende lo que el cliente está comprando en realidad, que es que alguien acepte el edificio devuelto y le libere el dinero retenido, o que la obra pueda empezar el día que estaba previsto. Esa diferencia parece de matiz y no lo es: cambia el orden del trabajo, cambia lo que se mira en la visita, cambia lo que se documenta y cambia lo que se discute el último día.

Construimos la empresa alrededor de ese momento final, y por eso nuestro primer entregable no es un camión en la puerta sino una lectura: qué dice el papel que has firmado sobre cómo hay que dejar esto, y qué dice el calendario de obra sobre cuándo.

El segundo pilar es la forma de inventariar, y en esta costa es donde se gana o se pierde dinero de verdad. Un edificio de alojamiento no es un volumen homogéneo que se pesa y se retira: es un conjunto de lotes repetidos con destinos muy distintos. Hay mobiliario que en lote y en estado presentable tiene comprador y no debería salir por peso.

Reventa, chatarra y destrucción certificada

Hay equipamiento de cocina en acero inoxidable que vale como equipo y, si no, vale como material clasificado. Hay aparatos eléctricos que van por su circuito. Hay colchonería y textil con vías propias. Hay material que puede seguir siendo útil y que, con autorización de la propiedad, se entrega a entidades receptoras.

Y hay una categoría que en hostelería se subestima: todo lo que lleva la identidad del establecimiento —lencería rotulada, cartelería, señalética, tarjetas-llave, documentación de recepción y soportes informáticos con datos de huéspedes— que no debería reaparecer en ningún sitio y que se destruye con certificado.

Recorremos el edificio agrupando todo eso por modelo y por estado, lo valoramos y lo restamos por escrito antes de firmar. No después. El tercer pilar es técnico y tiene que ver con cómo son los edificios de esta franja de costa.

Trabajar en Lloret significa entrar mucho en bloque hotelero de los años sesenta y setenta, con estructura de pilares, pasillos estrechos, escalera de servicio angosta y un solo montacargas de cabina corta que decide el ritmo de todo. Significa también encontrarse establecimientos aislados sobre una cala, con vial de acceso de un carril y cero superficie para acopiar.

Formación, seguro y experiencia del equipo

Sobre el equipo, solo lo que se puede comprobar. Gente acostumbrada a trabajar dentro de edificios ocupados por una obra, con formación en manejo de plataforma elevadora y carretilla y en manipulación de cargas en altura, con póliza de responsabilidad civil vigente y con la costumbre de dejar constancia escrita de lo que hace. Coordinamos accesos, ascensores y horarios con la dirección facultativa y con los industriales que ya están dentro, porque en una reforma con fecha de apertura el conflicto de agenda cuesta más caro que cualquier imprevisto técnico.

Y cerramos siempre igual: anclajes retirados, pasos tapados, inventario firmado, reportaje fotográfico de antes y después, justificante de cada entrega a gestor autorizado, certificados de destrucción cuando los hay, y acta de entrega. Puedes ver el detalle de cada fase o consultar las zonas de la Selva donde intervenimos.

PlantasEl edificio se vacía nivel a nivel
LotesLas unidades iguales se valoran juntas
VentanaEl trabajo se encaja en la temporada baja
ActaEl inmueble se entrega firmado

El vaciado, primera fase de la obra

Queremos que en esta costa vaciar un edificio deje de ser el capítulo que se improvisa al final y pase a ser la primera fase del calendario de obra. Eso nos obliga a dos cosas: poner la cifra solo después de haber pisado el edificio, y decir de antemano qué partidas recuperan valor y qué especialista ejecuta cada trabajo que exige habilitación propia.

Misión

Conseguir que cada establecimiento que vaciamos en Lloret y en la Selva marítima esté libre el día que la obra necesita entrar y sea aceptado sin discusión por quien tiene que recibirlo, sustituyendo la retirada improvisada por lectura del pliego, inventario por lotes y un expediente que aguante la revisión de una propiedad, una cadena o una dirección facultativa.

Visión

Que en esta costa vaciar un edificio antes de una reforma deje de ser el capítulo que se planifica el último y pase a ser la primera fase del calendario de obra, con sus fechas, sus medios y su documentación, y que ninguna apertura se retrase porque el montacargas apareció en la conversación demasiado tarde.

Las cuatro reglas del vaciado por lotes

Nos guían cuatro reglas: anticipación, porque el calendario pesa más que el contenido; cuentas a la vista, porque el valor de los lotes se resta antes y por escrito; cada cosa a su especialista, porque lo que exige habilitación lo ejecuta quien la tiene y emite su documento; y cuidado del edificio, porque se trabaja dentro de un inmueble que otros están reformando.

Anticipación

El calendario se lee antes que el contenido: si el edificio no está libre a tiempo, todo lo demás da igual.

Cuentas a la vista

El valor de los lotes recuperables se calcula, se escribe y se resta antes de empezar, no se convierte en un ingreso silencioso del proveedor.

Cada cosa, a su especialista

Lo que exige habilitación específica lo ejecuta quien la tiene y emite su documento; nosotros lo contratamos, lo coordinamos y lo colocamos por delante en el calendario de obra.

Cuidado del edificio

Se trabaja dentro de un inmueble que otros están reformando: rutas, protecciones, horarios y zonas acotadas se acuerdan antes de mover el primer bulto.

Tres garantías por escrito del encargo

Nos comprometemos a tres cosas concretas: una oferta emitida después de recorrer el edificio entero, el valor de los lotes recuperables restado por escrito en esa misma oferta, y un expediente de cierre con inventario firmado, fotografías, justificante por corriente y acta de entrega. Aquí tienes el detalle técnico.

Oferta emitida tras ver el edificio

La cifra se pone después de recorrer plantas, montacargas, cocina y calle, y el trabajo se cierra con los mismos conceptos con los que se firmó.

Valor de los lotes restado por escrito

Lo que aporten el mobiliario en lote, el equipamiento y el metal recuperable figura desglosado en la oferta antes de empezar, con su importe a la vista.

Expediente de cierre completo

Inventario firmado, reportaje fotográfico de antes y después, justificante de entrega de cada corriente y acta de entrega en cada trabajo, sin excepción.

Una década vaciando hoteles y naves

Llevamos más de una década trabajando dentro de edificios ocupados por obra, con formación en plataforma elevadora, carretilla y manipulación de cargas, póliza de responsabilidad civil vigente y salida de cada corriente hacia planta autorizada con su justificante de entrega. Cada dato que publicamos aquí se puede comprobar, y los plazos que damos son los que quedan reservados en agenda.

Más de 12 años de experiencia

Seguro de responsabilidad civil

con póliza de responsabilidad civil vigente para trabajos en edificio ocupado por obra

Salida de cada corriente hacia planta autorizada de la Agència de Residus de Catalunya, con su justificante de entrega a nombre del titular

Codificación LER por corriente en cada salida del edificio

Certificado de destrucción para textil rotulado, cartelería de marca, tarjetas-llave, documentación de recepción y soportes informáticos

Personal con formación en manejo de plataforma elevadora, carretilla y trabajos con carga en altura

Se oferta contra el pliego, no contra el volumenLotes valorados a precio de segunda manoCada corriente sale con su justificanteActa de entrega al cerrar el edificio

Preguntas sobre el vaciado de un hotel

¿Qué se hace con los colchones y con el textil?

Van por su propia vía, y no es la del voluminoso genérico. El colchón se ha convertido en una corriente con circuito propio porque se desmonta en espuma, muelle y tejido, así que se retira aparte, se apila aparte y se entrega aparte, con su justificante.

La lencería, el cortinaje, las alfombras y los uniformes siguen otra ruta distinta, y aquí hay un matiz que en hostelería se pasa por alto: el textil rotulado con el nombre del establecimiento no debería circular con la marca puesta.

Cuando la propiedad lo pide, esa parte se destruye con certificado en lugar de entregarse, igual que la cartelería, las tarjetas-llave y la documentación de recepción.

¿Retiráis los minibares, los splits y las cámaras?

Sí, y llegan al camión con el papeleo del refrigerante ya resuelto. Minibares, aparatos de aire, cámaras frigoríficas y abatidores llevan gas dentro, y la recuperación de ese gas la ejecuta un técnico habilitado con equipo de recogida, que emite el documento que la acredita.

Nuestro trabajo empieza antes y sigue después: inventariamos aparato por aparato en la visita, contratamos y programamos esa intervención previa, comprobamos que cada equipo sale vacío y con su documento emitido, y solo entonces lo desmontamos y lo evacuamos por la vía de aparatos eléctricos.

Los aceites, los disolventes y cualquier fibrocemento que aparezca en una cubierta o en un cuarto técnico los asume una empresa acreditada —para el fibrocemento, inscrita en el RERA y con su plan de trabajo aprobado—, y esas partidas se encajan por delante en el calendario para que la obra siga su curso.

¿Cómo se trabaja en un edificio con un solo montacargas?

Se planifica en torno a él, porque es el verdadero cuello de botella y no el número de operarios. Lo primero es mirar la placa de carga y las dimensiones de la cabina, que determinan si un somier entra de pie o hay que trocearlo. Después se forra por dentro y se protege la jamba.

Y a partir de ahí se organiza el trabajo para que cada viaje baje una sola corriente ya preclasificada dentro de la habitación, en lugar de bajar habitaciones enteras revueltas.

Cuando el edificio lo permite, la parte voluminosa se evacua por fachada con plataforma o por una escalera acotada, y así se libera el montacargas para lo que solo puede bajar por ahí. En establecimientos con dos aparatos se reserva uno para la obra y otro para el vaciado.

Deja la entrega en manos de quien la prepara desde la primera planta

936 940 451
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