
Cuéntanos qué edificio hay que vaciar
Puedes llamarnos al 936 940 451, escribirnos por WhatsApp al 629 501 941 o mandarnos un correo a lloret@vaciadoszafa.com.es. Si tienes una fecha encima —la entrada de la constructora, el fin de un arrendamiento, una escritura o una apertura comprometida con la comercializadora—, ponla en la primera línea: en Lloret el calendario condiciona el trabajo tanto como el contenido del edificio.
Operamos desde el Carrer de la Ciutat de Balaguer, en Barcelona, y subimos a la Selva marítima por la C-32 y la autopista; son unos noventa kilómetros, así que trabajamos con agenda cerrada: la visita se concierta con día y hora y se hace siempre en el propio inmueble, y la ejecución va por jornadas completas comprometidas, con el equipo, los vehículos y los contenedores reservados para esas fechas concretas.
La atención del día a día se lleva por teléfono, WhatsApp y correo, y el encuentro presencial ocurre en tu establecimiento, que es donde se toman las decisiones que mueven el presupuesto.
Cuando nos escribas, cuéntanos qué tipo de establecimiento es y qué queda dentro: número de unidades de alojamiento y plantas, si el mobiliario es homogéneo o de varias reformas, si hay televisores y cajas fuertes anclados, si quedan minibares y aparatos de aire con gas, metros de moqueta, estado de la cocina industrial, si hay cámaras de paneles, lavandería propia, almacén de lencería, salón de banquetes, barra o terraza.
Dinos también cuántos montacargas tiene el edificio y a qué carga, porque de eso depende el número de jornadas más que de ninguna otra cosa.
Estamos acostumbrados a hablar con direcciones de obra, con arquitectos técnicos, con gestorías y con departamentos de expansión de cadena, y si nos autorizas tratamos directamente con ellos. Puedes revisar antes todo lo que abarca el trabajo.
Teléfono
Zona de servicio
Horario
Visita técnica en el propio establecimiento, concertada con día y hora
Teléfono: 936 940 451 · WhatsApp: 629 501 941
Área de servicio: Lloret de Mar y la Selva marítima (empresa de zona de servicio: la atención presencial se hace en el propio establecimiento)
Seis datos para dimensionar el encargo
En el formulario indícanos la población y la zona, el tipo de establecimiento, el número de unidades y de plantas, el motivo —reforma integral, cambio de cadena, cierre, traspaso o venta—, la fecha límite y una descripción de lo que queda dentro.
Nos ayuda muchísimo que adjuntes fotos o un vídeo recorriendo el edificio con el móvil: una habitación tipo, el pasillo, el montacargas por dentro con su placa de carga, la cocina, el almacén de lencería y la zona donde se podría poner el contenedor. Con eso podemos anticipar medios, jornadas y camiones antes de subir.
Dinos también si la calle admite camión rígido o solo furgón, si hay vado o zona de carga cerca, si el establecimiento está en tramo peatonal y qué franjas horarias permite la ordenanza municipal, porque en el casco de Lloret esos tres datos cambian la planificación por completo.
Y si tienes a mano el contrato de arrendamiento o el pliego de la propiedad, mándanos la parte que habla de la devolución del inmueble y de lo que hay que conservar: de todo lo que nos llega es lo que más mueve la cifra final, y casi nadie se acuerda de adjuntarlo.
La visita técnica en Lloret y en la Selva va incluida en el encargo, y nos parece el paso mínimo antes de poner un número sobre la mesa: de ella salen las jornadas, los medios, el vehículo y el valor de los lotes recuperables.
Del primer contacto a la visita técnica
Cuando nos escribes, lo primero que te pedimos no son los metros: son dos cosas, qué día tiene que estar libre el edificio y cuántas unidades tiene. Con eso ya sabemos si el trabajo se ordena contra un calendario de obra, contra una cláusula de devolución o contra una fecha de escritura. A continuación concertamos la visita en el propio establecimiento, con día y hora, y la aprovechamos para recorrerlo entero: habitación tipo, pasillos, montacargas con su placa de carga, escalera de servicio, office de planta, almacén de lencería, zonas comunes, cocina, cámaras, lavandería y la calle donde habrá que cargar.
De ahí sale el inventario por lotes y la oferta, con el valor recuperable ya restado y sin conceptos que aparezcan después. Si la aceptas, fijamos jornadas, tramitamos la ocupación de vía pública si hace falta, coordinamos con la dirección de obra qué zonas se pueden cruzar y ejecutamos planta por planta. Cerramos con los anclajes retirados, las perforaciones tapadas, el reportaje fotográfico, los justificantes de cada corriente y el acta de entrega lista para firmar.
Pliego, plano y calendario
Leemos qué hay que retirar y qué se conserva, pedimos el plano de plantas y encajamos las jornadas en la ventana de obra.
Inventario por lotes
Agrupamos por modelo y estado, asignamos destino a cada lote y restamos por escrito el valor de reventa.
Protección y vaciado
Montacargas y rutas forrados, plantas terminadas acotadas y evacuación nivel a nivel con el material preclasificado dentro.
Cierre y acta
Anclajes retirados, pasos tapados, justificante de cada corriente y expediente con fotografías y acta de entrega.
Ventajas de planificar el vaciado antes
Ofertamos contra el papel, no contra el volumen
El pliego y el calendario de obra deciden el alcance mucho más que los metros. Leerlos antes evita descubrir a media semana que había mobiliario que la reforma iba a reutilizar.
La repetición juega a tu favor
Doscientas piezas iguales tienen comprador de lote; sueltas y golpeadas, no. Inventariamos por modelo y por estado para que ese valor aparezca restado en la oferta.
Planificamos por el montacargas
La placa de carga y las dimensiones de cabina deciden las jornadas más que el número de operarios. Lo miramos antes de dar una cifra, no el primer día de trabajo.
Lo ya reformado no se toca
Rutas forradas, plantas terminadas acotadas y señalización de por dónde baja el material. Una moqueta nueva manchada cuesta más que media jornada de camión.
Cada partida, a la empresa que corresponde
El refrigerante lo recupera un técnico habilitado y los aceites, los disolventes y el fibrocemento los asume una empresa acreditada, cada uno con su documento. Lo demás sale hacia planta autorizada con su justificante.
Cierre documentado, no solo despejado
Inventario firmado, fotos de antes y después, justificante por corriente y acta de entrega: el paquete que la propiedad necesita para aceptar y liberar el aval.
Precio, plazos y destino del material
¿Con cuánta antelación hay que empezar para llegar a la apertura de Semana Santa?
Mucha más de la que la gente calcula. La cuenta hay que hacerla al revés: si la apertura es en Semana Santa, la obra necesita sus semanas completas, y el edificio tiene que estar libre antes de que entre el primer industrial.
En un establecimiento mediano el vaciado son varias jornadas seguidas condicionadas por el montacargas, no por el camión; en uno grande, semanas. Si la temporada cierra a finales de octubre y la constructora quiere entrar a mediados de noviembre, la visita técnica debería estar hecha en septiembre y las fechas cerradas antes de que se vaya el último huésped.
Cuando nos llaman en enero con la obra ya empezada, el trabajo se puede hacer igual, pero cuesta más y se hace de noche o por zonas acotadas.
¿Doscientas unidades iguales valen algo o van todas a contenedor?
Valen, y bastante más de lo que se supone, precisamente porque son iguales. El mobiliario y el equipamiento de alojamiento tienen un mercado de segunda mano real: hostales, apartamentos turísticos, casas de colonias, compradores de lote y exportación. Lo que ese mercado compra son lotes homogéneos y en estado presentable, no piezas sueltas.
Por eso inventariamos agrupando por modelo y por estado en lugar de por habitación, y por eso importa cómo se baja el material: un cabecero arrastrado por el pasillo deja de ser lote y pasa a ser madera. El valor que se recupera se resta de la oferta y queda escrito antes de empezar.
Lo que no tiene salida se separa por materiales para que al menos el metal y la madera se aprovechen.
¿Qué se hace con los colchones y con el textil?
Van por su propia vía, y no es la del voluminoso genérico. El colchón se ha convertido en una corriente con circuito propio porque se desmonta en espuma, muelle y tejido, así que se retira aparte, se apila aparte y se entrega aparte, con su justificante.
La lencería, el cortinaje, las alfombras y los uniformes siguen otra ruta distinta, y aquí hay un matiz que en hostelería se pasa por alto: el textil rotulado con el nombre del establecimiento no debería circular con la marca puesta.
Cuando la propiedad lo pide, esa parte se destruye con certificado en lugar de entregarse, igual que la cartelería, las tarjetas-llave y la documentación de recepción.
Llámanos y ponemos día a la visita técnica
936 940 451